Antecedentes

La psicogerontología, como ámbito de estudio y praxis interdisciplinaria,  aborda el envejecimiento psíquico normal y patológico privilegiando una perspectiva de la persona que envejece dentro de su marco socio económico y cultural, de modo que rescate la complejidad subjetiva del envejecimiento en su propio contexto. Implica acciones preventivas, asistenciales y de rehabilitación, tanto individuales como sociales y comunitarias.

El primer encuentro internacional sobre este  nuevo campo del conocimiento se realizó en 2004, a iniciativa de la especialización en Psicogerontología de la Universidad Maimónides de Buenos Aires, dirigida por la Dra. Graciela Zarebski. A partir de este evento, en el que se encontraron instituciones de diferentes países dedicadas a la investigación, surgió la necesidad de trabajar de manera coordinada para organizar un movimiento que contrapesara el enfoque biologisista de la gerontología.

Teniendo en cuenta que la gerontología ponía énfasis en la salud y la enfermedad física (geriatría) y en los aspectos sociales (gerontología social), hacía falta constituir  un campo que se ocupara de los aspectos interdisciplinarios de la salud mental  en el proceso del envejecimiento. Así surgió la psicogerontología como una concepción independiente.

En noviembre de 2005, en Buenos Aires, se realizó el Primer Congreso Iberoamericano de Psicogerontología donde se creó el Grupo Iberoamericano de Psicogerontología (GIP). En 2007, se realizó en Montevideo el Segundo Congreso Iberoamericano de Psicogerontología, organizado por el Servicio de Psicología de la Vejez de la Universidad de la República, donde se consolida la Red Iberoamericana de Psicogerontología (REDIP). En esa ocasión  se hizo pública una Declaración Fundacional que manifiesta la urgencia de dar respuestas a los problemas emergentes de un  envejecimiento poblacional nunca antes visto por la humanidad.

Esta Declaración Fundacional contextualiza nuestro campo de estudio dentro de una realidad mundial de guerras y opresión de los pueblos por minorías poderosas, la injusta distribución de la riqueza y el despilfarro de los recursos naturales del planeta. Considera que la práctica científica y profesional no debe desarrollarse a espaldas de las relaciones productivas, sociales, culturales e institucionales como constitutivas de la subjetividad que se aborda y señala como fundamental su compromiso con los Derechos Humanos.

También afirma que la psicogerontología buscará incluir en sus acciones a las personas adultas mayores, sus familias, comunidades y agentes de todas las generaciones, como los verdaderos actores de un nuevo paradigma de envejecimiento. Manifiesta además el carácter antidogmático del movimiento, abierto a  nuevos descubrimientos teóricos y técnicos pues sólo un abordaje pluridimensional permitirá entender la complejidad del envejecimiento, lejos de fidelidades a paradigmas que sólo han dado lugar a  conocimientos parciales de la realidad.

Reconociendo la realidad pluricultural del continente y la importancia de los saberes de nuestros pueblos originarios, la Declaración señala como imprescindible un posicionamiento personal-profesional-institucional que logre superar las hegemonías y los paradigmas absolutos para habilitar el surgimiento de nuevos modos de conocer y construir las realidades humanas trascendiendo los modelos explicativos tradicionales. Concluye reafirmando “nuestro compromiso de esfuerzo individual y colectivo por encontrar caminos de resolución de los principales problemas de un envejecimiento aún insuficientemente comprendido y escasamente abordado por la sociedad civil y las políticas públicas”.

En 2009, se realizó en San Pablo  el Tercer Congreso Iberoamericano de Psicogerontología, organizado por la Pontificia Universidad Católica de San Pablo, el Consejo Federal de Psicología, el Observatorio sobre Longevidad y Envejecimiento Humano y la Asociación GER-AÇÕES

En octubre de 2011,  el Cuarto Congreso Iberoamericano de Psicogerontología se realizó en La Habana,  organizado por un amplio grupo de instituciones cubanas entre las que destacan: la Facultad de Psicología y la Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana, la  Asociación de Pedagogos de Cuba  y el Centro Gerontológico de Matanzas.

El quinto Congreso Iberoamericano de Psicogerontología, se realizó en 2013 en Puebla, organizado por el Centro Mexicano Universitario de Ciencias y Humanidades (CMUCH). En este evento se decidió que el próximo congreso se realizaría en La Paz, Bolivia, en octubre de 2015 y sería organizado por la Comunidad Aymaras Urbanos de Pampajasi (CAUP), miembro fundador de la REDIP, y la  Universidad Católica Boliviana San Pablo, miembro de la REDIP desde el 2013.

Este evento es una oportunidad para posicionar la psicogerontología entre las instituciones que se dedican a trabajar temas de envejecimiento y vejez en Bolivia y  reflexionar y debatir  sobre nuestro quehacer, al mismo tiempo de acopiar investigaciones, prácticas y nuevos enfoques teóricos que se estén desarrollando en nuestros países.

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